El objetivo de los planes de pensiones es rentabilizar el dinero aportado por sus partícipes. Para ello invierten en diferentes mercados, dando lugar fundamentalmente a tres tipos de planes:
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Planes de Renta Variable. Invierten en bolsa. La inversión en bolsa ofrece a largo plazo grandes rentabilidades, si bien al ser su riesgo mayor que el de otras inversiones, puede producir en plazos más cortos de tiempo importantes oscilaciones en el valor de las inversiones.
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Planes de Renta Fija. Invierten en el mercado de renta fija, es decir, depósitos bancarios, renta fija privada, deuda pública, etc. Son las inversiones más conservadoras. Su rentabilidad a largo plazo suele ser menor que el de la renta variable, pero a cambio, su riesgo también es menor, lo que aumenta la tranquilidad de los partícipes puesto que reduce los movimientos de las inversiones en períodos de tiempo inferiores.
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Planes Mixtos. Combinan renta fija y renta variable. Su objetivo es beneficiarse de las ventajas de diversificar la inversión, evitando el riesgo de “poner todos los huevos en la misma cesta”.
Además, existen unos planes de pensiones (como los Planes NARANJA Dinámicos) que combinan las tipologías anteriores en un mismo producto. Son planes cuyo objetivo es optimizar la inversión para un determinado año (por ejemplo, el Plan NARANJA 2030, está pensado para quien prevea jubilarse alrededor del año 2030).
Para ello, cuando faltan muchos años para la jubilación invierten todo su capital en bolsa, que ha demostrado ser la inversión más rentable a largo plazo, para que su dinero crezca aprovechando su alto potencial de rentabilidad, mientras que, a medida que se va acercando el momento de la jubilación, se vuelven más conservadores, reduciendo su inversión en bolsa a favor de la renta fija.
Así, usted tiene con un único plan todo lo que necesita para jubilarse en las mejores condiciones.